Tara & The Jazz Bombs

Os presentamos a Tara & The Jazz Bombs grupo de swing que lleva varios años llevando el hot jazz por las calles de Madrid . Hablamos sobre su Música, y sobre el concierto realizado hace muy poco en el Festival internacional de Jazz, haciendo homenaje a Norman Hogue , sus anterior trombonista fallecido hace unos meses.

Aquí tenéis su entrevista, esperamos que os guste.


Tara & The Jazz Bombs son:

TARA LOWE, voz (Cardiff, Gales)

DAVID HERRINGTON, trompeta (Bristol, Inglaterra)

GIORGIO GALLINA, trombón (Milán, Italia)

DANIEL CABRERA, guitarra de jazz y banjo (Madrid, España)

HECTOR OLIVEIRA, contrabajo (Corpus Christi, Estados Unidos)

ANDRÉS FREITES, tabla de lavar y batería (Venezuela, Caracas)



¿Cómo se formó la banda?
La versión corta es que yo fui a mi primera jam de jazz tradicional en octubre de 2017, y un año después ya había nacido Tara & The Jazz Bombs.

La versión larga sería que allí en esa jam, «Hot Miércoles», me enamoré locamente del jazz tradicional. Ya llevaba unos 3 años cantando y componiendo letra en mi primera banda, Forasteros, (música fusión original), pero en esa jam sentí al instante que había encontrado el norte; un estilo musical que favorecía mi voz y con el que conectaba desde su intensidad, sinceridad y emoción. No quería esperar a que me llamaran a cantar, así que no tardé mucho en decidir de montar mi propio proyecto, sin tener la menor idea del fregado en me había metido. Me tiré a la piscina.

A través de la jam conocí a Dani (él la llevaba), Hector, y Andrés, y ya iba fijo a cada jam y nos íbamos conociendo. Empezaba a ir casa de Hector a cantar y tocar mis primeros standards, y empezábamos a salir a tocar en la calle. Un día Hector invitó a Norman Hogue al trombón. Conocí a David a través de una amiga mía. De repente nos llamaron para tocar en un evento y nos empezaron a salir bolos. En ese momento ya tenía súper claro que quería dedicarme profesionalmente a la música. Pensé que sería buena idea grabar un disco. Y en el verano de 2019 dejé mi trabajo (de traductora) en un despacho de abogados internacional.


¿Cuáles son vuestras influencias?

Hasta ahora, diría que mayormente son: Louis Armstrong, Ella Fitzgerald, Lillian Hardin Armstrong, Fats Waller, The Boswell Sisters, Jack Teagarden…


¿Cómo es el proceso de composición de vuestras canciones?

No hacemos música original; reinterpretamos estándares de jazz y swing de los años 20 y 30, y hasta la fecha nos hemos atrevido con un par de temas de los años 40.

Para elegir y montar las canciones, un primer filtro sería la letra – si me conecto con ella. Escuchamos casi todas las versiones de la canción. Apuntamos ideas que nos gustan, intros, finales, si modulamos o no, cómo serán los solos. Para nuestro primer disco «Hot Life» este proceso lo hice casi entero yo sola, pero ya lo hago mayormente con Giorgio, y con Dani. Ahora es más un trabajo de equipo, lo que prefiero. 


¿Cómo definiríais vuestra música? 

En este momento, definiría nuestra música como jazz tradicional y swing, con un toque moderno.

Es decir, no somos puristas del estilo, aunque siempre intentamos reinterpretar desde el respeto a la tradición del estilo. Siempre ha sido mi intención reinterpretar esta música, revitalizarla, no simplemente reproducirla.

Y nuestro directo lo definiría como muy divertido, muy espontáneo, muy cercano. Que sea un concierto sentado o uno donde la gente pueda bailar, para nosotros es súper importante la conexión con el público. El jazz, sobre todo el jazz tradicional, es una música muy visceral, festiva, que tiene una energía… explosiva. Es música para sentir, no para escuchar en silencio totalmente callado, ¡salvo cuando los músicos se marcan solos!



¿Qué podéis contarnos de vuestro último  disco?

Nuestro último disco se llama «Hot Life» o vida caliente. Es nuestra reinterpretación de seis canciones popularizadas por grandes estrellas del jazz y swing de los años 20 y 30. Explora los diferentes estilos del primer jazz, desde sus orígenes en Nueva Orleans a principios del siglo XX, su paso por Chicago en los años 20 cuando se convierte en «hot jazz» (jazz caliente), hasta su transición al swing. Son canciones que hablan de… ¡la vida! Canciones compuestas hace casi 100 años que hablan de experiencias y emociones vitales que nos siguen removiendo hoy en día.

En uno de los temas tuvimos el placer de contar con Daniele Grammauta de Madrid Hot Jazz Band al saxofón tenor, MHJB siendo una banda referente de este estilo en España. Y en dos de los temas contamos con uno de mis pianistas favoritos Kike Jambalaya a las teclas, al estilo ragtime. Kike que ha grabado numerosos discos, pasando por el blues, el country, el cancionero estadounidense y el jazz de los años 10 y 20 al estilo Nueva Orleans. 


¿Cuándo, dónde y cómo fue el proceso de grabación?
Grabamos en febrero de 2020 en Infinity Estudios con Pablo Baselga, después de haber hecho una campaña de crowdfunding. Grabamos en directo, tardamos unos 2 días, luego unos días de pos-producción. Fue genial trabajar con Pablo y nos cuidó mucho.

El crowdfunding lo llevé a cabo durante Navidades y Reyes y duró un mes. Fue muchísimo trabajo, y tengo que reconocer que fue muy estresante. 

En realidad, todo el proceso de hacer realidad el disco fue un auténtico bautismo de fuego y me sirvió de gran aprendizaje. Ahora, echando la vista atrás, me hace sentir aún más orgullosa del disco.

 ¿De qué tratan vuestras canciones?

Las seis canciones de «Hot Life» hablan de los vicios, la fiesta, el enamorarse, las vacaciones, el duelo, la nostalgia o nuestra relación con nuestras raíces.

«When I Get Low I Get High», nuestro primer single, habla de la tendencia muy humana que muchos tenemos de querer ahogar las penas. «To get low» se podría traducir como deprimirse o estar de bajón, y «to get high», pues, colocarse. 

«I Can’t Dance I’ve Got Ants in My Pants» trata del placer de pegarse una buena fiesta, estar con amigos, ligar, no tomar la vida demasiado en serio.

«With Thee I Swing» (contigo tengo swing) es la canción de nuestro primer videoclip. Usa el «swing», esa cualidad musical tan elusiva y gloriosa, como metáfora del enamorarse; ambas son sensaciones que son imposibles de explicar, pero cuando las sientes, pues, lo sabes.

 «An Evening in Caroline», para nosotros, habla de recuerdos de las mejores vacaciones de tu vida.

«Moanin’ for You» (lamentándome por ti), para nosotros, habla de cuando echas desesperadamente de menos a alguien a la que has perdido. Mi padre se murió hace cinco años y hasta ahora esta canción la asocio mucho con él. La intro de trombón que grabó Norman en este tema me flipa.

«Home (When Shadows Fall)» habla de ese lugar – que no siempre es el sitio donde nacimos, ni siquiera un lugar físico- al que llamamos casa. Cuando llevas mucho tiempo fuera de tu país (llevo ya una década en Madrid), empiezas a pensar en estas cosas…

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Tocasteis hace poco en el ciclo «Jazz con Sabor a Club» dentro del Festival Internacional de Jazz de Madrid. ¿Cómo os fue?

Fue un concierto muy intenso y bastante surreal, para mí lo era por lo menos. La Sala Vesta absolutamente llena. Nos hacía mucha ilusión la acogida del concierto. Fue nuestro homenaje a Norman Hogue, nuestro anterior trombonista que falleció repentinamente hace apenas tres meses. Diría que había sentimientos encontrados. Como banda creo que todo el proceso de preparar el concierto nos vino bien. Había muy buena energía en la sala, la liamos bastante. La verdad es que estuvo bonito, raro pero bonito.


¿Qué podéis contarnos de Norman Hogue en su paso por la banda y cómo
afrontáis la adaptación de vuestro proyecto ahora que ya no está?
Fue una pasada y un privilegio tocar con Norman. Norman era un trombonista y cantante originario de Nueva York. Estuvo afincado en Madrid durante más de tres décadas. Era un músico muy querido y admirado. Un músico de verdad. Un trombonista excepcional. Una persona muy original. Siempre era divertido compartir escenario con él. Era muy discreto, muy buena onda, muy cool, sin esfuerzo. Tocó con los grandes del jazz, blues y latín. De pos-concierto, siempre nos contaba anécdotas. Era un libro vivo de la historia del jazz.

Y ahora, la verdad es que estamos muy afortunados porque se ha incorporado Giorgio Gallina, nuestro amigo de la escena madrileña de jazz clásico y miembro de Chicago Stompers. Nos hace mucha ilusión contar con él para esta nueva etapa.

¿Qué cosas vais a hacer próximamente?

Este año no hemos parado y estos últimos meses han sido particularmente intensos, sobre todo por lo de Norman. Tenemos varias sorpresas previstas para 2022.  ¡Estad atentos a nuestras redes!


PARA LA SECCIÓN DE ANECDOTAS,
Algo que os haya ocurrido en algún concierto o relacionado con el mundo
musical

Cuatro días antes de la fecha de lanzamiento de «Hot Life» se decretó el Estado de Alarma por el coronavirus y hablaban de cerrar las fronteras aéreas. Al final, el día que teníamos previsto para presentar el disco me encontré viajando a Cardiff, sin saber que allí me quedaría seis meses. Al hacer la maleta la víspera del vuelo, tenía todas las cajas de los discos y las camisetas y bolsas amontonadas en mi apartamento y estaba agobiándome pensando «¿¿Cómo voy a mandar todas las recompensas a los mecenas ahora??». Crazy times.